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mercredi 25 février 2015

Voeux d'année chinois du celèbre Montero

work in progress (Sweet Loving Painting)

LA UNICA ACCION QUE ME INSCRIBE EN EL TIEMPO

MANUEL MONTERO

La única acción que me inscribe en el Tiempo es a la vez el impulso erótico de unirme a Margarita y por lo que respecta al tiempo en tanto que Historia, mi colaboración con la Revue Littéraire de Léo Scheer; encontrar el pulso rítmico de la prosodia y el interés del relato vendrá dado por la inscripción en un segmento escrito en puro presente, garantía de un discurso similar a si mismo y artístico, reconocible, legible; suscitemos, pues, interés.

La única acción que me inscribe en el Tiempo es el coito, el beso, pintar pero a la vez cuando ya se han dado los primeros es este texto a medio tiempo, es el ensayo sobre Franz Bardon.

Parece que juega el Malaga
no lograba comprender la razon de tantos gritos, no suelen pasar manifestaciones por los barrios que rodean a la Rosaleda
cuando a las personas les cambia la cara, como lo explicas tu eso ? sumido en el tufo (pelo y humo al mismo tiempo, y también icor o ambiente de fritanga) a veces veo caras distintas, masculinas o femeninas, sobre mi persona amada, estoy muy perdido

- Does she still remember times like these ? Tangerine, Tangerine

Ya ven como puede arrancar un Ray Loriga, pero del Albaicin, tomándonos el tiempo. Qué horror mirar la literatura que venia dictada por la agencia literaria de la amiga madrileña de mi tía Isabel. Yo quería escapar a eso aunque la vanguardia me llevase a los mas físicos de los riesgos psíquicos y políticos. Me he encontrado viviendo una década en Paris. Una parte del tiempo prosperando ligeramente, con la sensación de estar a punto de despegar hacia un éxito solido y voluptuoso, y mas tarde de pronto fuera de onda, cada vez mas fuera de onda. Todo muy filosóficamente anotado en mis ensayos, aforismos y diarios íntimos. Pero cada vez mas en francés y relativamente estabilizado por un reconocimiento en parte cada vez mas imaginario. Penalizado severamente a cada error flagrante, que por masoquismo quizás yo ponía en evidencia. Puesto en el mismo saco que los machistas arabes. En fin, ya ven, con talento supuesto pero cada vez mas desastroso. Me volvía clochard en cuanto pasaba mas de una semana en el taller. 

Me volvía clochard también con Joséphine, de la que solo he hablado en textos en francés. Habia escrito en español una reseña de su obra de teatro escatológica y erótica pero en cuidadoso verso precioso, una bella actuación, por cierto, pero con uno o dos espectadores en cada función, cuando la presentaba en el Festival de Avignon. Piensen ustedes que aparte de las dos chicas en recepción del teatro, había incluso una chica encargada del sonido, para unos efectos sonoros que Joséphine y yo habíamos preparado durante el verano anterior. Una obra en la semi-oscuridad. Pero la reseña en español es una de las cosas que Joséphine ha hecho saltar por una simple carta de denuncia según me ha comunicado google. También desaparece mi cuenta yutub con doscientos vídeos, mi cuenta profesional pagada en vimeo, mis pistas sonoras en las que ella interviene. Me consta por su propio testimonio su costumbre de escribir a los amigos de la persona a la que quiere hundir, cartas muy estudiadas que bastan para borrarme y bloquearme. Posiblemente ha distribuido un dossier de documentos. Una de esas esculturas de barro representando sirenas griegas que Freud estudio, y que tienen en el mismo sitio la cara y el « cunnus », la vulva, sexo y rostro coinciden en Joséphine, tal es el espanto de su chorro de voz de sirena de la policía. Es normal que yo terminase volviéndome clochard, completamente ido al no saber si estaba en una relación de pareja o bien estaban jugando conmigo las fuerzas oscuras de la mafia que rodea a la prostitución. La angustia compulsiva es fatal y quiero mantener alejado ese mal rollo de mi actual relación con Margarita, que también ha sido actriz, en una pelicula japonesa, con un pequeño papel altamente erótico en el que ella doblo a la actriz principal en una aterciopelada secuencia de sexo y su rostro es mil veces mas bello en el prolongado climax que la propia actriz principal hubiera fracasado sin ella sin su orgasmo a través del tiempo, conmigo, que me descoyunto la pelvis de tanto que le entro, convencido de que ya cometo hernia inguinal, de que me romperé por ella, la actriz diosita de este dia tardio de mi vida, Margarita.

Mi actual trabajo intelectual, que me dispensa de muchas tareas domésticas, es dejar la mente en blanco, pensar en nada, pensar siempre en lo mismo, escuchar las mismas canciones, escuchar mis propias grabaciones al mismo tiempo, entremezcladas, dibujar, leer el Decameron en italiano, releyendo varias veces cada párrafo. Finalmente desistir de trabajar a corto plazo acerca de la literatura italiana.

Aunque pienso lo impresionante que seria si fuese cierto el dispositivo del Decameron, un libro enorme redactado en equipo en diez días con jugosas historias y una edición de lujo que estaba pensada para perdurar.

Le digo a Margarita que quiero escribir en la tonalidad esotérica o fantástica de Gerard de Nerval, hago la apología del romanticismo obrero de la Comuna de Paris. Explico que Gerard de Nerval es leído por los hippies franceses y que se ahorco, pero que no pretendo tomar ejemplo en todo, todo, todo. El stress es malo, pero como llegar a sacar algo bello de un estado en el que la primera que se va es la belleza, o la posibilidad de disfrutar con ella. El stress debió matar a Gerard de Nerval, seamos cautos.


A propósito de su participación en la pelicula japonesa le pregunto a Margarita si su nombre aparece en inglés o en alguno de los alfabetos del Japon y ella me responde que su nombre aparece en chino directamente, sin traducción inglesa. Le digo de nuevo que soy su fan y que no sé qué mas hacer con la calentura. Que para mi ella es todo lo que se debe decir en un mantra. Nuestro grifon ovejero, ya de avanzada edad, nos ha sugerido la fundacion de un museo de la orina en el barrio de ****.  El que toca la trompeta de plastico (elefante, en el poema de Kalidasa citado, ya que se trata de una traduccion performativa) soy yo, quiero decir, pero no hubiera sido sonido musical sin las instrucciones de R** (contrecube) y sus percusiones y sonidos simultaneos. Es decir no hice musica sino que hice el elefante en celo que era lo que mejor me salia.

Entrevista Ivonne Caicedo